La deuda hipotecaria representa el 63% de los ingresos familiares, el dato más bajo en 15 años

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La deuda hipotecaria representa el 63% de los ingresos familiares, el dato más bajo en 15 años

El COVID-19 llegó a nuestro país en un buen momento de forma de la economía española. Así lo destacan datos como el de la deuda de los hogares españoles, que marcó mínimos a cierre de primer trimestre. En materia hipotecaria, la deuda ligada a la vivienda de las familias representaba el 63% de la renta bruta disponible, según ha hecho público recientemente el Banco de España.

Esto quiere decir que seis de cada diez euros de los ingresos en los hogares se destinan a cumplir con los compromisos adquiridos en la adquisición y/o uso de la vivienda, una cifra que marca mínimos. Habría que retrotraerse hasta 2005, hace quince años, para toparnos con un dato tan bajo. De hecho, tal y como indica el portal inmobiliario Idealista, “somos uno de los países donde el sector privado destina menos renta a pagar deudas”.

Por otro lado, y en términos más generales, el supervisor financiero nacional sitúa el endeudamiento de los hogares españoles en el 97,7% de sus ingresos brutos disponibles, lo que supone un notable descenso respecto al peor época de la última crisis (143%, en 2008). En este indicador se suman los préstamos a la vivienda con el consumo del hogar y otros pasivos.

Las familias españolas han llegado a esta situación de desapalancamiento gracias a un lustro de gran crecimiento económico, tras el varapalo de finales de la década anterior, que ha permitido a los hogares amortizar sus deudas y adquirir unos ahorros que ahora probablemente serán de gran ayuda para afrontar una próxima caída de la economía por los efectos derivados de la pandemia mundial del coronavirus, tal y como hemos indicador en LEM Loan eMarket. En total, se prevé que el mercado de deuda inmobiliaria aumente exponencialmente en los próximos meses con un incremento de la morosidad sobre créditos NPLs -préstamos hipotecarios en mora- que podrían alcanzar los 200.000 millones de euros a cierre de 2020, según la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

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